HUAPANGO
Inicia el festival de teatro independiente con un espectáculo fresco, ingenuo y alegre surgido de la pluma del querido maestro Urtusástegui, pero absorbido en mucho por la música jarocha. La obra “Huapango” sirve, más bien de fondo, para una muestra de lo que es el zapateado y la jarana en Veracruz.  Mucha música, poco teatro, y nada de actores.
Me recordó el final del poema de José Fernández Mendizábal “La sinjónica”:  …y la sinjónica? … y el teatro?
Chicos privilegiados.
 
 EL COMPLEJO DE EDIPO.
El arrabal llegó a Epidauros, indudablemente irreverente, carpera y chiclosa, nos llega una ingeniosa versión de los complejos de los acomplejados Insultante, al principio,  una de las obras cumbres de la literatura mundial, se convierte de pronto en lo que la mismísima comedia griega ha aportado a el mundo, un crítica cínica y desenfadada de lo respetuoso, simplemente me sorprendió su desfachatez y, en muchos casos, la habilidad de hacerme reír, lamentablemente la sentí muy larga y regodeada, de hecho se pasó 10 minutos de lo programado y en teatro 10 minutos, …son 10 MINUTOS, tal vez eso provocó que de pronto se cayera para ya no levantarse jamás, lástima.
 
LA QUE HUBIERA AMADO.
Me encanta el humor negro, pero el bien hecho, y éste es el caso.
Confieso que al principio sentí acelerado al actor, creo que estaba nervioso. Sus movimientos torpes no se sentían de personaje sino de un actor que quiere hacerse el chistoso boleando sus zapatos y vistiéndose torpemente. Me acomodé para ver algo que de arranque no me estaba gustando pero no por ello daba como un hecho que lo que venía era malo. ¡Y así fue! Lo que llegó fue pan con hojuelas, ¡me enamoré del texto, de las actuaciones, de la dirección y de lo que más amo del teatro y del arte: la simplicidad!
Excelente el trabajo de la actriz Janis Sonash.
 
EL OSO
Sinceramente creo que en el teatro todo se permite y entre muchas otras cosas es la adaptación de obras clásicas a la actualidad, musicalizarlas, cambiarlas de comedia a tragedia o viceversa. Hemos visto mucho, sobre todo Shakespeares o Lorcas Hollywoodences o tepiteños,  algunos intentos mas afortunados que otros.
En este caso nos llega un Chéjov a la mexicana. ¿y bueno? Bien, lo acepto.
No estoy de acuerdo con que la criada Luka se convierta en un mayordomo afeminado, pero lo acepto: la irreverencia me encanta, no así la superficialidad. Si se va a tomar un clásico, ¡aguas! Que hagan los vericuetos que quieran, pero bien hechos.
No es lo mismo interpretar El Oso que hacerlo.
 
“LA ILIADA VERSIÓN 7.3”
Todos los teatreros sabemos que “actuar”, en ingles y francés se dice “jugar” y es difícil que el actor logre sacudir toda su historia para acercarse lo más posible a la esencia de la ingenuidad. También hemos aprendido que el teatro es un rito heredado de las cavernas a los griegos. La labor del actor es, entre otras cosas es conjugar estos elementos.
Y déjenme decirles, no es nada fácil.
Alexis Braulio lo consigue haciéndonos viajar por cielo, mar y tierra en una narración por demás difícil, ¡La guerra de Troya! Y él solo, acompañado por unos cuantos juguetes que no fueron hechos ex profeso para el espectáculo, sino de esos que se compran en cualquier parte.
Hace gala de una cátedra de actuación en donde gesto, texto y cuerpo, logran una armonía de colores mágicos.
Un monólogo por demás recomendable para todas las edades.
Sinceramente no soy dado al teatro “didáctico” la sola palabra me produce urticaria, tiene que ser algo francamente bueno como para que lo disfrute y recomiende. Y este, no se lo pueden perder.
Habrá que estar pendiente para que Durango nos envíe otra vez a este “Animal en extinción”
 
FABULACIONES EN AZUL
El hecho de que con nuestras críticas señalemos errores, no significa, al menos para mí, que tengan que cambiar algo, cada quien lo que quiera. Sin embargo hay algunas cosas que si es posible mejorar y en este caso es cuando considero que no es crítica, sino una posible ayuda. Estamos ante un cuento bellísimo con personajes encantadores, producción excelente, preciosa música en vivo, imaginativa, estética. Despertó en mí más a mi adolescente que al niño… pero ahí viene el pelo en la sopa: no les entendí casi nada. Estaba sentado en medio, pasé al frente y…tampoco.
¿Cuál es el problema? ¿Tienen los personajes que hablar con voz chillona y afectada por ser animalitos? Bueno, tal vez si, si así lo quiere el director,¡ pero por favor, que se les entienda!
 
ESPEJO DE ARENA.
Sorprendente, extraña, repulsiva, gratificante, angustiante, actual, escatológica en los dos sentidos. Mis respetos al autor y director Alejandro Lamadrid. Parafraseando la obra de Inclán “Luces de Bohemia”: “Me quito el cráneo”.
 
EL JUEZ Y DON JOSÉ – Y - CANCIÓN DEL AÑO VIEJO
En el aciago jueves 17 de enero de 2008, después de haber presenciado casi tres horas de muy, pero muy mal teatro, se presenta ante nosotros la  Redención en forma de años.

Un grupo formado por “adultos mayores” (como ahora se dice) nos sorprende llevando a escena sus inquietudes histriónicas a través de dos obras cubiertas de ingenuidad y encanto. El solo verlos en escena ya fue un alivio, se desenvolvieron con la experiencia acumulada por la propia vida ya que, según supe, antes no habían actuado. Vivo ejemplo para los actores en ciernes que casi me echan a perder el día.

COLOR BLANCO SOBRE MÚSICA JAPONESA.
 
No me importa mucho el que nos llegue una obra que está fuera de las intenciones de este festival, me refiero a “La Risa en México a través de la Historia”, por lo tanto me olvido de ello y simplemente reflexiono acerca de la obra que he visto. Pretenciosa y aburrida fue mi primer comentario. Es innegable que, como siempre, el director y maestro de estos noveles actores se esmeró en representar un espectáculo de gran belleza visual. Y lo logró… los primeros 15 minutos. Mi cámara se dio vuelo en aprovechar estas estampas escénicas de por más hermosas. ¿Pero por qué no me gustó?, Porque ante este, repito, pretencioso espectáculo de delicados movimientos lentos, exijo más.
Para mi gusto, resaltó la falta de entrenamiento para el dominio corporal. Lo que vi fueron cuerpos titubeantes, buscando un equilibrio que les pudiera permitir sus temblorosos pies. Rostros neutros e inmutables que de pronto pajareaban inseguros rompiendo con la magia de lo que se pretendía. Historias similares a las del año pasado, de amor y odio, con fondo de música japonesa mal editada que provocaba unos baches desagradables entre una pieza y otra. Si un espectador sale a los 10 minutos de haber iniciado y regresa 10 minutos antes de que termine… no se perdió de nada.
Así, como dije al principio: de esperar un “alegro vivace e con brío” resultó un “adagio molto lento”
 
EL CARRETÓN DE LOS SUEÑOS
Espectáculo infantil lleno de sorpresas agradables. Fantasías que han sido realidad en el camino del teatro para llegar a un clown amoroso. Otra vez nos llega de provincia un ejemplo de lo que muchos han perdido, un acercamiento caluroso a las artes escénicas.
Lo mas cercano al concepto de Lecoq “La soledad del clown” que lo humaniza y del cual uno aprende.
Algunos momentos de regodeo en un coloquio de repeticiones que no vienen al caso y alargan inútilmente la acción; y otros muy, pero muy gritados. Pocos matices del actor principal, al cual le recomendaría analizar lo que está diciendo.
¡Felicidades Tamaulipas ¡
 
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